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Creer o no creer..

Este post va dedicado a un amigo con el cual me gusta filosofar de la vida (y uno de los pocos que aún le gusta como escribo en el blog), ayer cuando todo estaba tranquilo, no hacia ni frío ni calor y el sueño comenzaba a reflejarse en mis parpados, surgió una de esas conversaciones con moraleja. Ahora que viene “Semana Santa” es muy propicio el tema sobre las religiones, la iglesia y Dios, como siempre la idea de lo que escribo no es confrontar ideales, tan solo son divagaciones de esta mente soñadora, no me hagan caso.

Una vez escribí que era Católica más por Tradición que por Convicción, y expuse el porque, hoy sigo afirmando lo mismo, mi amigo tiene una teoría muy particular acerca de “Dios”, dice que no existe un ser único, que él esta presente en el aire que respiramos y el agua que bebemos, que “ Dios” es todo eso que nos ocurre en el día a día y que hay cierta magia en cada cosa que hacemos o nos toca vivir, es algo complejo lo sé, pero tiene algo de cierto.

En todo caso considero que cada quien expresa sus creencias a su manera, no voy a la iglesia este año, así mi mamá patalee, no quiero ser hipócrita, si hay que orar a un “Dios” será en mi casa y a mi manera. Aunque como todo humano a veces sienta que no soy escuchada, o no sucedieran cosas malas para uno, no?, porque siempre encajan que “ Por algo pasan las cosas”; Entonces Creer o no creer he allí el dilema..


"Sería muy simpático que existiera Dios, que hubiese creado el mundo y fuese una benevolente providencia; que existieran un orden moral en el universo y una vida futura; pero es un hecho muy sorprendente el que todo esto sea exactamente lo que nosotros nos sentimos obligados a desear que exista."

Sigmund Freud

¿Y no tienen deseos de superación?

Bueno este post implica una dosis de cursilería, pero es necesario para llegar a una reflexión. Resulta que este fin de semana realicé una vista a la casa de mi familia materna situada en un barrio del oeste caraqueño cabe destacar; tenía casi un año sin visitar a mi abuelo, tíos, primas y por causas patéticas de la vida a mi madre que también vive allí. Algunas cosas siguen siendo iguales, los mismos borrachos de las esquinas a los cuales pareciera que el tiempo se les hubiera estancado en sus miserables vidas, la estación del metro llena de gente a la salida y vendedores ambulantes con la diferencia de que se multiplicaron ahora hasta cortan el pelo bajo un techito de lona, la neblina aún baja en las noches cubriendo las veredas, los carros de los malandros de moda con su música a todo volumen que van calle arriba calle abajo, los amigos de la infancia con cara de adultos y con apariencia de supervivientes y claro la casa de mi abuelo con un muro caído en el frente desde hace 14 años más o menos, con la diferencia de que ahora hay un bebé y un perro viviendo entre esas paredes, algunas agrietadas por el terremoto del 67 y por los años..

Todas estas observaciones me pusieron algo melancólicas, recordé obviamente lo desdichada que viví por muchos años y las carencias que tuve de niña; a veces pienso que ese mundo no era para mí y como por petición divina logré salir de ese hueco. Ahora bien mis primas se han graduado, tiene trabajos estables y feas no son; entonces ¿porque siguen viviendo allí?, durmiendo amontonadas en un cuarto desordenado, sin novios o maridos, con una vida la cual les importa más las apariencias (ropa de marca, celulares caros) que levantar el puto muro, arreglar el baño o simplemente tratar de comprar una casa nueva, es que acaso ¿No tienen deseos de superación? Amo a mi familia y nunca olvidaré de donde vengo pero, considero que todos en la vida quieren algo mejor, lleno de tranquilidad y orden, no se trata de desconocer tus raíces por haberte mudado, es simplemente tener el poder de cambiar tus hábitos y mejorar tu calidad de vida.


"Lo más grande en este mundo, según cierto filósofo, es un buen hombre que lucha contra su suerte…”


Oliver Goldsmith

El mundo real en palabras simples..