¿Alguna vez dije lo mucho que me gustaba lo que escribía o decía por Radio Luis Fernández ?, estaba releyendo uno de los capítulos de su último libro de forma casual, sigo pensando que toda mujer que se respete debe leer alguno de sus tres libros “Sexo Sentido” en un espacio de su vida. Aquí lo comparto, no es obligatorio que lo leas, solo soy yo reflexionando en un momento de histeria, de igual forma este es mi blog y escribo lo que quiera cuando sea.. a propósito Feliz año.
NEGOCIOS RIESGOSOS
"La vida de la gente exitosa, esa gente que envidiamos o soñamos ser, si nos ponemos a ver de cerca, es una cadena de acciones y decisiones que implican siempre un enorme riesgo.
Sin embargo, desde que tenemos uso de razón, nos entrenan para conseguir la seguridad, la comodidad de un sueldo y un trabajo fijo, la pequeña felicidad de un matrimonio en el que habrá mucha estabilidad y poco amor. Lo primero que nos preguntan es lo que queremos ser de grandes y nos guían hacia el abogado, el ingeniero o el médico como si eso nos asegurara un futuro exitoso.
Esto, que algunos etiquetan como la felicidad de la clase media, si bien cómoda y conocida, está realmente lejos de todo logro extraordinario, de todo gran éxito, y ciertamente muy lejos de cualquier felicidad real.
En pocas palabras, todo 10 que aprendemos en la escuela y, peor aún, gran parte de 10 que enseñamos a nuestros hijos, pareciera estar específicamente planificado para neutralizar nuestras ambiciones, catalogándolas como exabruptos del ego, y también para distanciamos del ejercicio de nuestra vacación, única tarea, creo, que nos daría auténticamente un sentido del propósito, indispensable para lograr el éxito y la realización.
Nuestra religión refuerza la idea: No eres digno de merecer lo bueno, eres un pecador imperfecto que nunca has de dar con lo que anhelas, resígnate y confórmate con lo poco que tienes. Y seguimos allí, pagando cuentas y soportando la parejita de turno aunque sólo sea para compartir nuestras miserias, esas que sí nos han enseñado a fabricar a la perfección.
Entra en juego ahora la moral social que establece las normativas para graduarte de mediocre y ser aceptado en el condescendiente grupo de "la mayoría". Gradúate de algo, consigue un trabajito, cásate con la novia del liceo, con el vecino abogado que es tan "de buena familia", o con quien sea, realmente es lo de menos. Arma tu casita a cuotas, soporta cachos o m6ntalos, siempre con discreción, eso sí, y ten hijos para perpetuar la tragedia colectiva.
Pero dónde queda eso que, en efecto, soñabas con ser a los nueve. ¿Lo anulamos y olvidamos como un desvarío infantil? Mientras estudiaba arquitectura para ser un oficinista reputado descubrí que quería ser actor. Mis padres se preocuparon, como es natural, porque no era eso una carrera seria y seguramente me haría sufrir. He sufrido, claro está, pero apenas un porcentaje de lo que hubiera padecido en una oficina coloreando planos mientras se me abultaba la panza y me crecía la frente. Hoy, honestamente, doy gracias por haber tenido la valentía o la inconciencia de seguir el ejemplo de estos arriesgados que admiro.
Muchas de ustedes me escriben pidiendo consejo sobre si sería conveniente salir con un hombre más joven que ustedes. Yo, siempre lo digo, no doy consejos. Pero analicemos la cosa fríamente.
Le tememos tanto al sufrimiento que preferimos instalarnos en la comodidad de una infelicidad pequeña y conocida que aventuramos a buscar lo que en verdad deseamos. ¿A qué le tenemos miedo realmente? ¿A que hablen mal de nosotros? ¿A tener mala fama? ¿A no estar dentro del grupo socialmente aceptable? Díganmelo ustedes, porque a mí hace mucho que me importa muy poco todo esto. Y en cuanto al. Sufrimiento que pueda traer el salirse de la estadística, les reitero, no es ni la sombra del sufrimiento que ya; seguramente, todas y todos ustedes están acostumbrados a padecer. "


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